No vayas a la Full Moon Party

Es en serio! No vayas a la full moon party

Aclaración: Este post no tiene la intención de sepultar Koh Phangan o la full moon party, simplemente contamos nuestra experiencia de forma honesta, con nuestra mirada crítica de licenciados en turismo y hotelería.

Para quienes nunca escucharon sobre la full moon party (o la fiesta de la luna llena), quizás sea una de las fiestas más populares en la faz de la tierra. De hecho se la considera como LA fiesta playera por excelencia. Se festeja cada mes en Koh Phangan, una isla situada en el Golfo de Tailandia, al sudeste del país.

El evento se originó allá por 1988 cuando un grupos de amigos turistas organizaron una fiesta en la playa. Se dice que solo hubo 20/30 personas aquella noche que coincidió con la luna llena. Aparentemente fue tan buena que se convirtió en una tradición… Así, la playa de Haad Rin se convirtió en el escenario (para bien o para mal) de la Full Moon Party.

Con esta fiesta han llegado otras y otras y otras: la fiesta de la jungla, de la espuma, del día después de la full moon party, el día anterior, el día de la media luna y todos los títulos que quieran. A lo largo de los años Koh Phangan se consolidó como un gran destino fiestero del mundo.


Al contrario de otros destinos que visitamos como Phuket, donde varios nos dijeron “No vayan a Phuket”, “¿Para qué van a ir a Phuket?”… pero fuimos igual porque somos curiosos y queríamos ver todo lo que nos contaban con nuestros propios ojos, la imagen de Phangan que compramos solo estaba asociada a la full moon party. Además tenemos que admitir que quizás íbamos con expectativas muy altas por toda la mítica que genera la fiesta….

Lo malo…

Los alojamientos suben sus precios considerablemente en fecha de full moon party, especialmente en Haad Rin. La relación calidad-precio en la mayoría de los hostels es pésima. Si quieren estar cerca, no queda otra que hospedarse por allí. De lo contrario, hay que irse un poco más lejos. Pero siempre hay inconscientes que deciden ir o volver en moto y lamentablemente las noticias sobre accidentes por esos días son moneda corriente.

Es una fiesta turística y masiva. Turismo y masas son dos palabras que no deberían estar juntas nunca pero aquí en Koh Phangan se unen y sacan lo peor. Ya de por si nos gustan los lugares tranquilos; tratamos siempre de evitar los lugares con conglomeraciones de gente. Entre entrar y salir de la zona de la playa tardamos cerca de una hora de la gente que había

Drogas y alcohol en exceso. En varios lugares de Asia nos ofrecieron droga sin escrúpulos, en medio de la calle, a plena luz del día.
En Tailandia, todo tipo de estupefaciente es ilegal y tiene severas penas. Hemos visto policías en la fiesta y se dice que muchos se hacen pasar por dealers o civiles para evitar la venta y consumo.
Asimismo, sugerimos la no compra de bebidas alcohólicas en la playa o en cualquier puesto de la calle. Nos comentaron que si bien las botellas pueden tener las etiquetas de marcas conocidas, el contenido es de dudosa procedencia.

Música electrónica. No tenemos nada contra la música electrónica, de hecho nos gusta. Pero a lo largo de toda la playa la música es la misma y es PUM-PUM-PUM. Después de unas horas necesitás escuchar otra cosa.

Lo bueno…

Comimos el mejor shawarma de todo el viaje. Si, siempre vamos a hablar de comida! Lo mejor es que super espontáneo:
– Che, comemos acá…
– Si, ya fue.

Como el ambiente en la playa no nos gustó nos fuimos y por esas casualidades nos encontramos con unos uruguayos que nos habíamos cruzado la noche anterior y nos dijeron que había “fiesta latina” en una de las calles… y que había FERNET. La alegría volvió (?). Pero duró poco pues no había Fernet.
Literalmente era una calle donde unos argentinos habían puesto unos parlantes con música cachengue y estaban todos los  hispanoparlantes presentes de Koh Phangan y algún que otro extranjero perdido.

El día después

Nos despertamos temprano y salimos a caminar. Lo que nos encontramos fue una playa completamente sucia. No se confundan con las algas! La playa estaba llena de colillas de cigarrillos, botellas y vasos plásticos y de vidrio, latas de cerveza, sorbetes plásticos, ojotas, zapatillas, pulseritas, entre otros residuos.

Si bien había patrullas limpiando la playa, debemos reflexionar sobre estas cuestiones. Las playas, el mar, las montañas, las ciudades, son recursos turísticos y como visitantes debemos ser conscientes sobre su cuidado. Saquen sus propias conclusiones.

Si nos preguntan a nosotros les vamos a decir: “No vayan a la full moon party”. O al menos, traten de evitartla. Es una fiesta, en nuestra opinión, sobrevalorada. Ahora, si tu idea es ir a romperte la cabeza, no hay problema (pero también te la podes pegar en la pera en Buenos Aires o en cualquier otra ciudad). Koh Phangan es mucho más que solo fiestas y le daremos una segunda oportunidad en el regreso a Tailandia.

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