Olvidarse la cámara de fotos, Parte I

Olvidarse la cámara de fotos

Es temprano en Ezeiza, los tableros no indican más de las 08:00 y ya empieza el movimiento habitual. Hago la fila para despachar la valija y me doy cuenta de lo peor que le podría haber pasado a alguien como yo. El viaje ya empezaba mal…

La cámara… dije con voz ahogada, pensando y deseando que esté cerca. No había caso, no la tenía, la muy pobre había quedado en casa, en el sillón, exactamente donde la había dejado para no olvidármela.
La cámara… – repetí, dándome vuelta y mirando a mis viejos – me la olvidé –dije resignado, con ganas de llorar y ese nudo en la garganta que todos conocemos.

No hay peor cosa que le pueda pasar a un amante de la fotografía (siempre se puede ser más fatalista); mucho menos si se estuvo perfeccionando durante los últimos meses y el avión que está a punto de tomar lo conduce a uno de los lugares que más le gustan de su país.

A los 20 minutos de haber llegado al aeropuerto ya era el peor viaje de la historia de la humanidad. Así de drástico! La cámara era una extensión de mi a la hora de viajar. Ahora solo tenía la cámara de mi celular. Iba a volver con una producción de lujo, claro. Bueno, en verdad llevaba una goPro también, pero mi cámara es mi cámara.

Del mal humor me senté con mi mejor cara de c*** a esperar. No había chance de volver a casa. Ni siquiera pude juntar fuerzas para ir uno de los salones del aeropuerto donde tenía pensado ir a desayunar.

Las tres horas y media de vuelo fueron raras.

Sentimientos encontrados.

La alegría por volver a un destino conocido y la tristeza, la angustia…

Llegué a destino y mientras recorría el centro no pude evitar entrar a los locales de fotografía. La cámara que pensaba comprarme a futuro no la tenían en stock, la habían vendido semanas atrás (la buena suerte). Estuve a punto de comprar un modelo inferior pero el destino hizo que la tarjeta de crédito no tenga cupo suficiente para comprarla.
El mal humor persistió todo el primer día. Incluso una vez finalizado el viaje todavía no caía en la cuenta.

En la parte II del post contaré cómo sobreponerse ante situaciones difíciles en un viaje y de los aprendizajes de esta experiencia.

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