Volando en globo por Capadocia

Solo 30 minutos habían transcurrido de las cinco de la mañana cuando el despertador del celular comenzó a sonar.
Me hallaba en una de las frías pero acogedoras habitaciones de los típicos “Cave Hotels” en los valles de Göreme. Me vestí y me dirigí a la recepción del hotel a esperar por la persona que el día anterior había acordado pasar por mi. La adrenalina era inmensa…

El 19 de Junio de 2015 decidimos dejar atrás la maravillosa ciudad de Estambul y dirigirnos hacia la región asiática de Turquía, exactamente a la ciudad de Capadocia. Escribo en plural porque me encontraba realizando mi primer viaje por el viejo continente junto a Felipe, un amigo platense y ex compañero de facultad.

Llegamos a destino alrededor de las 10 de la mañana. Tomamos nuestros equipajes y salimos apurados en busca de nuestro hotel.
Si bien faltaban pocos días para dar comienzo al verano en esta parte del mundo las temperaturas ya eran muy altas y al tener nuestras mochilas cargadas esto se sentía aún más. El hotel se hallaba a unas pocas cuadras del centro de la ciudad (a decir verdad, todo se halla cerca del centro en este pequeño lugar) y al llegar, dejamos nuestras mochilas en el lobby. Realizamos el check in e inmediatamente la persona a cargo del hotel nos guió al lugar donde tomaríamos el desayuno. Lo primero que nos sorprendió fue la variedad de comidas que nos ofrecieron para acompañar el café: tostadas, mermeladas, frutas, cereales y muchas cosas más.
No obstante, nuestra mayor sorpresa se dio por la vista con la que contaba este lugar… en un segundo piso, justo encima de la recepción. El desayuno era servido en una terraza al aire libre con una impresionante vista a la montaña.

Decidimos dejar nuestras cosas y salir a caminar. Visitamos el museo al aire libre. Hicimos trekking por un sendero que nos recomendó un joven australiano con quién cambiamos algunas palabras y tras finalizarlo decidimos volver al hotel, cambiarnos e ir al centro de la ciudad para buscar más información sobre los vuelos en globo. No se si todos lo saben, sinceramente yo lo descubrí el día en que planeamos extender nuestra visita en Turquía, googleando, buscando que hacer en este país, que el principal atractivo de Capadocia son los paseos en globos aerostáticos, vi las imágenes (les aconsejo que lo hagan) y le mande un mensaje a Felipe “Acá tenemos que ir si o si!”

Recuerdo que esa tarde nos la pasamos visitando operadores que ofrecían la misma excursión, todos prometían un diferencial, pero al fin y al cabo, nada del otro mundo. Preguntamos sobre esta excursión en cerca de 15 lugares distintos hasta que decidimos quedarnos con una (obviamente con una de las más económicas), acordamos todo con el operador y fuimos a cenar algo en un restaurant, impacientes, comimos rápido y fuimos a nuestro hotel a descansar… Nos esperaría una gran experiencia!

5 minutos antes de lo pactado el operador se hizo presente en la puerta de nuestro hotel y preguntó por nosotros. Presentamos los vouchers y subimos a la camioneta. Recorrimos algunos hoteles donde más viajeros siguieron sumándose. Una vez que la camioneta estuvo completa nos dirigimos hacia nuestro destino. Llegamos a un extenso campo sin vegetación. Era temprano. En el lugar había muy poca luz artificial, solo una carpa, donde nos ofrecieron algo para tomar y un desayuno liviano.

Estuvimos esperando aproximadamente 15 minutos. Nos dividieron en grupos y luego trajeron los globos; GIGANTES! es muy difícil poder compararlos con algún otro objeto para que puedan tomar noción de su tamaño. Recuerdo que el tamaño de los mismo superó ampliamente el tamaño que yo imaginaba que tendrían. Los comenzaron a inflar con grandes llamaradas y una vez que los mismos tomaron forma subimos a la canasta. En nuestro globo eramos 20: 18 visitantes, un capitán y un ayudante, quién estaba a cargo de controlar el fuego, cambiar las garrafas y sacar la infaltable foto que al final del tour todo operador quiere vender.

Esperamos unos minutos que el capitán controle todo y mágicamente comenzamos a ascender. La sensación es muy difícil de describir. Creo que levitar es la palabra que más se asemeja al suave movimiento que uno siente al estar en el aire dentro de la canasta. Sinceramente esperaba algo un poco más brusco.
Comenzamos a flotar en el aire, movernos lentamente, una sensación hermosa!
Seguimos ascendiendo hasta llegar aproximadamente a los 1000 metros sobre el nivel del mar. El cielo comenzó a colmarse de globos que brillaban como estrellas gigantes por el fuego que se encendía y se apagaba para controlar la altura. Todo era de película. Sin embargo, la mejor imagen que todo viajero puede llevarse de esta experiencia llegó tras estar 15 minutos volando…
El cielo, el mismo cielo colmado de globos comenzó a tornarse naranja. El sol comenzó a aparecer y de un momento para otro se hizo de día… Ver el amanecer en esta región del mundo, desde el aire, volando en un globo aerostático y con la presencia de cientos de globos más flotando en el aire fue una de esas postales que se quedan grabadas para siempre en la memoria de uno, una de esas postales indescriptibles…

Luego de estar flotando por los aires turcos por aproximadamente una hora, llegó la hora del descenso. El capitán nos comento que podríamos sentir cierto movimiento dentro de la canasta. Sin embargo, todo se mantuvo tranquilo hasta el momento de aterrizar. Una vez en tierra brindamos junto al capitán y sus ayudantes con vino espumante y nos entregaron un diploma.

Recomendaciones

  • En el centro de la ciudad van a encontrar muchas oficinas que ofrecen esta excursión. Visiten varias. Los precios varían notablemente y sirve mucho regatear (más si van en grupo).
  • Antes de contratar el servicio pregunten siempre cuantas personas viajan en cada canasta. Los viajes se pueden hacer desde forma privada hasta 25 personas por canasta. Nosotros tomamos el vuelo junto a 18 personas más y fue un poco incomodo (sobretodo para tomar fotos/videos). El tamaño dentro de la canasta es reducido; les aconsejo un máximo de 20 personas.
  • Si le tienen miedo a las turbulencias y movimientos bruscos no se priven de sumar esta experiencia a su lista de cosas por hacer; el movimiento durante el vuelo es casi imperceptible! En cambio, si le tienen miedo a la altura o sufren de vértigo, no les recomiendo esta actividad.

 

Si tienen más consejos, dudas o algo que quisieran agregar no duden en escribirnos o comentar 🙂

 

 

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